Hoy queremos compartir con vosotros una de esas historias que nos hacen sentirnos muy orgullosos del proyecto de ALAS.
Hace muchos años, Hawa Ceesay tuvo la oportunidad de ir a la escuela gracias al proyecto de apadrinamiento. Cuando se graduó, nos pidió poder continuar sus estudios en la universidad. Hawa era una niña brillante y en sus años universitarios ha estado estudiando informática. El año pasado vino a visitarnos para enseñarnos un proyecto que había desarrollado y por el que le acababan de dar un premio.


Hoy nos ha escrito para decirnos que la propia escuela de informática le ha contratado para impartir clases al alumnado de los primeros cursos y que acaba de comenzar a trabajar en una oficina del barrio de Manjae muy cerca de donde tenemos el local de ALAS. Además, ha empezado a estudiar español.
Nos invita a que pasemos a saludarle cuando vayamos a Gambia (cosa que por supuesto haremos) y agradece a todos los padrinos y madrinas de ALAS el apoyo que ha recibido durante estos años para llegar a tan lejos.
Estas historias nos reafirman en nuestro convencimiento de que la educación es lo más importante. Nunca sabremos qué habría sido de Hawa en otras circunstancias pero la experiencia nos hace pensar que su futuro no sería tan brillante ni halagüeño. .
Gracias a todas las personas que estáis ahí, que creéis en este proyecto tan maravilloso y que nos apoyáis cuando flaqueamos o estamos cansados. Una vez más, merece la pena todo lo que estamos haciendo la gran familia de ALAS.
Abaraka desde el corazón.
